En esta entrada conocerás acerca de un recurso de escritura creativa denominado “Historias entrecruzadas”. Todo escritor debe conocer acerca de éstas y otras técnicas, ya que ayudarán a romper el bloqueo de escritor, crear historias de calidad y continuar con nuestros proyectos que hemos dejado estancados en el cajón.

Un relato, una historia, puede estar escrita con una única trama, con un sólo hilo conductor de lo narrado (como por ejemplo La Metamorfosis de Kafka), o con una multitud de historias que se suceden o se entrecruzan (Don Quijote, Las mil y una noches, Los cuentos de Canterbury). El hecho de que haya una sola historia no quiere decir que haya un único personaje o un único espacio. Siempre se requiere más de un personaje —aunque solo sea en la mente del único habitante del relato— para crear fricciones, conflictos y oposiciones. Habrá siempre uno o dos protagonistas que soporten el peso central de la historia, pero los personajes secundarios no están sólo de adorno: se pueden contar algunos sucesos o escenas que los definan a ellos y al mundo en el que vive el protagonista. Esas son las historias secundarias.

Las historias secundarias son importantísimas en toda narración. Son ellas, especialmente, las que hacen creíble un relato, porque muestran un mundo imaginario que tiene varias facetas, al igual que el nuestro.

Dos historias cruzadas pueden sucederle simultáneamente a un sólo personaje: En el cuento Enemigos, de Chéjov, el doctor Kirilov tiene que visitar a un paciente falso cuando su propio hijo acaba de morir. O se pueden cruzar las historias de dos personas distintas: dos hermanos, o dos amigas, se cuentan, interrumpiéndose mutuamente, dos aventuras muy diferentes que han vivido cada uno por su cuenta durante las vacaciones.

Cuando en una historia hay dos argumentos cruzados, cada uno de ellos debe influir en el otro. Tiene que haber alguna conexión entre ambos (aunque sólo sea mental), y el desenlace de uno debe modificar la resolución del otro. Uno de los argumentos puede ser el principal (se narra con mayor extensión) y el otro secundario, pero también puedes llegar a equilibrarlos, y que ambos sean principales.

 

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