Bien sabemos que escribir es reflejo del espíritu creativo que llevamos dentro. Suele pasar que todo escritor pase por el bloqueo, sin que lleguen las musas de la inspiración. Existen varias técnicas que son recursos de escritura creativa, con los cuales podemos crear textos muy buenos.

A continuación se presentan seis técnicas narrativas más conocidas en diferentes entradas, las cuales aprendí en talleres de escritura.

El binomio fantástico

Taller de escritura creativa por Enrique Páez,  www.enriquepaez.com

Una historia puede nacer tan sólo a partir de un “binomio fantástico”. “Caballo-perro” no es en realidad un “binomio fantástico”, sino una simple asociación dentro de una misma clase zoológica. La imaginación permanece indiferente al evocar a los dos cuadrúpedos. Es una nota de principiante, no promete nada excitante. Es necesario que haya una cierta distancia entre las palabras, que una sea lo suficientemente diferente de la otra, y que su aproximación insólita, para que la imaginación se vea obligada a ponerse en marcha y a establecer, entre ambas, un parentesco, un conjunto (fantástico) en el que puedan convivir los dos elementos extraños.

Por esta razón, es aconsejable el binomio fantástico mediante el azar. Por ejemplo, haciendo que dos niños, a escondidas uno del otro, ñas extraigan por casualidad, señalándolas con un dedo que no sabe leer, en dos páginas diferentes y lejanas del diccionario.

Si un niño escribía, a la vista de todo el mundo, la palabra “perro”, ésta era ya una palabra especial, lista para formar parte de una sorpresa para unirse a un acontecimiento imprevisible. Aquel “perro” no era un cuadrúpedo cualquiera, era ya un personaje lleno de aventuras, disponible, fantástico. Al girar la pizarra podíamos leer, por ejemplo, “armario”. Los niños la acogían con una carcajada general. Quizá si se hubiera escrito “ornitorrinco” o “tetraedro” no hubiera tenido tanto éxito. De todos modos, un armario en sí no hace reír ni llorar, no es más que una presencia inerte, una trivialidad. Pero aquel armario, emparejado a un perro, era algo muy distinto. Era un descubrimiento, una invención, un estímulo excitante.

En el binomio fantástico, las palabras no se toman en su significado cotidiano, sino que se las libera de las cadenas verbales de las que normalmente son parte integrante. Estas son “extrañadas”, “enajenadas”, lanzadas unas contra otras en un cielo nunca visto. Y es en ese momento cuando se hallan en las mejores condiciones para generar una historia. El procedimiento más simple para establecer una relación entre ellas es unirlas mediante una preposición. Así obtenemos diversas imágenes:

el perro con el armario
el armario del perro
el perro sobre el armario
el perro en el armario
etcétera.

 

 

 

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