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La imaginación no tiene límites. Desde hace años atrás, el ser humano ha buscado salidas alternas a la realidad a través de la literatura. La ciencia ficción no se queda atrás. Podemos hablar de películas de la década de los cincuenta. Una de ellas, La mosca, donde no han hecho más que transmitirnos la idea de un insecto mortífero. Desde insectos gigantes, insectos asesinos hasta en cómics para niños, este tópico es un clásico también en letras.

 

En la literatura anglosajona y germánica, los insectos gigantes son un tema muy radicado, ya sea por hechicería, metamorfosis, fantasías, pesadillas, etc. Existen muchos autores que se han inspirado en los insectos y han hecho una reconocible obra.

 

A continuación se presenta un listado de algunas obras que tienen presente este tópico:

 

  1. “LA METAMÓRFOSIS” de Kafka.
  2. LAS LUCIÉRNAGAS FANTÁSTICAS de J. A. SILVA.
  3. “EL SEÑOR DE LAS MOSCAS” (“The lord of the flies”) de WILLIAM GOLDING
  4. “LOS VIAJES DE GULLIVER” de J. SWIFT.
  5. “LA VORÁGINE” de J. E. RIVERA
  6. “EL SILENCIO DE LOS INOCENTES” de THOMAS HARRIS
  7. “LA PULGA” (“The flea”) de JOHN DONNE.
  8. EL ESCARAJO DE ORO, de Edgar Allan Poe.

 

¿Conoces alguna otra obra? Puedes dejarla en los comentarios.

 

Si has leído  la revista Artes de México, Los insectos en el arte mexicano número 11 por Novartis, podrás encontrar extractos de obras en las cuales los insectos inspiraron al autor, no solamente en literatura, sino en pintura, cine, etc. Se puede apreciar claramente la interacción del hombre con los insectos a través del lado cultural. A continuación presentamos algunos extractos:

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Los insectos en el arte contemporáneo mexicano

Aunque en la actualidad los insectos mexicanos sólo cumplen funciones nutricionales y gastronómicas —han descendido de las esferas divinas y ya no son dioses del amor o de la muerte-— los artistas del siglo XX les han devuelto su valor simbólico, como Ruelas, quien expresa en forma melancólica su fascinación y horror ante ellos; Posada, que satirizaba a los políticos representándolos como insectos; Varo, que los convertiría en personajes de narraciones poéticas; Toledo, creador de animales fantásticos; Tamayo, que lo integra al cosmo… Numerosos pintores, y algunos escultores, han demostrado interés por estos extraños seres.

Sylvia Navarrete

Placeres de miel

Mi carne, Maximiliano, escúchame, escúchame aunque sea muy tarde: mi carne nació para el amor. Te voy a contar una cosa. Tendría yo doce o trece años, cuando una tarde, recostada en un diván y con una cesta de frutas en el regazo, me quedé dormida, con la boca todavía húmeda, mojada con la miel dulcísima de un melocotón. Madame Genlis me había dejado sola por unos minutos. Era ya casi el fin del verano y las ventanas estaban abiertas. Por ellas entraba una brisa tibia que jugaba con mi pelo, y el pelo rozaba mi frente, la acariciaba. Siempre me gustó sentir la caricia de mi propio pelo.

En la cara, en el cuello. Me desperté casi enseguida, con extraña sensación en los labios, pero no abrí los ojos. Me di cuenta que una mosca se había posado en mi boca y succionaba el jugo del melocotón revuelto con mi saliva. La dejé hacer. La dejé recorrer, con su trompa y sus patas finas, toda la comisura de mis labios, que entreabrí apenas, para darle más miel y más saliva, para alimentarla a ella y alimentar mi placer. Descubrí que mi piel estaba viva de una manera distinta: esa caricia inmunda no se parecía a nada a lo que antes había sentido.

O quizá sí: era parecido a lo que sentía cuando deslizaba yo los flecos de las cortinas por mi antebrazo desnudo, de modo que los hilos apenas tocaran la piel, que apenas despertaran en ella un cosquilleo diminuto, un escalofrío que subía hasta el hombro y se desparramaba por la espalda. Mi piel y yo nacimos para eso: para ser acariciadas por las patas de las moscas, por los flecos de las cortinas, por los pétalos de las flores: yo vivo en medio de un bosque, desnuda, y cuando caen las flores de los cerezos sus pétalos rosados bañan mi cuerpo y perfuman mi carne con sus besos.

…Yo vivo desnuda, Maximiliano, y bañada de polen, en una habitación llena de libélulas que cubren a veces toda mi piel hasta transformarse en un hervidero de alas transparentes y babas perfumadas.

Fernando del Paso, Noticias del Imperio.

Tres poemas

I

El balcón enmarca las ramas del ciprés,

un insecto se desliza

por el aspa del ventilador

y el mosquitero es una pequeña nube

que se derrama sobre el deseo.

II

En el brocal del pozo

suavemente doblé mi cuerpo.

Olor de insectos es el pozo,

tan sólo dije ah…

y la humedad arrebató mi voz.

III

Toma esta vez

la voz del grillo que durmió el verano en mis solapas.

Elva Macías

En el principio fue la mosca

La mosca invade todas las literaturas y, claro, donde uno pone el ojo encuentra la mosca. No hay verdadero escritor que en su oportunidad no le haya dedicado un poema, una página, un párrafo, una línea; y si eres escritor y no lo has hecho te aconsejo que sigas mi ejemplo y corras a hacerlo; las moscas son Euménides, Erinias; son castigadoras. Son las vengadoras de no sabemos qué; pero tú sabes que alguna vez te han perseguido y, en cuanto lo sabes, que te perseguirán siempre. Ellas vigilan. Son las vicarias de alguien innombrable, buenísimo o maligno. Te exigen. Te siguen. Te observan. Cuando finalmente mueras es probable, y triste, que baste una mosca para llevar quién puede decir a dónde tu pobre alma distraída. Las moscas transportan, heredándose infinitamente la carga, las almas de nuestros antepasados, que así continúan cerca de nosotros, acompañándonos, empeñados en protegernos.

Augusto Monterroso, Movimiento perpetuo

 

 

Puede que estos autores, y muchos otros que faltan por mencionar, tengan o no conocimiento en el campo de la entomología, la rama de la ciencia que estudia los insectos. Podemos encontrar en la literatura el famoso tema del insecto gigante, los insectos como espejo del hombre, por ejemplo, Azorín, quien dedicó páginas sobre arañas e himenópteros, siendo parte de un género casi extinguido: la filosofía de la naturaleza. Hay autores que fueron o son aficionados de la entomología, como puede ser el caso del escritor francés Charles Nordier (1780-1844) quien se dedicó en cuerpo y alma al estudio de los insectos. Publicó a los 18 años Disertación sobre el uso de las antenas de los insectos en 1797. ¿Conoces escritores que hayan sido aficionados a esta rama de la ciencia?

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