Si te gusta escribir seguramente no has descartado la idea de redactar cuando te encuentras de viaje. Es una gran estrategia para romper con el bloqueo de escritor, pues tienes a tu alcance nuevos paisajes, nuevas personas, olores, sabores, costumbres y demás.

Justo al preparar las maletas para el viaje de vacaciones de verano a la playa, llevé conmigo un libro de Gabriel García Márquez y sobre todo un cuaderno y bolígrafo. No fue hasta el tercer día que tuve el valor de escribir. Me senté en una silla en el balcón con vista frente al mar. Me fue difícil puesto que se requiere tranquilidad y estar a solas, sin distracciones.

Siempre he escrito algo cuando estoy de viaje, así sea escribir en una servilleta, una hoja rota, en el móvil…lo importante es escribir para no dejar escapar esas ideas que pueden ser magníficas. Si sales de viaje, toma tu cuaderno y bolígrafo antes que nada: así irás con la idea bien planteada de escribir a pesar de cualquier distracción. Aunque sean cinco minutos, lo importante es escribir. Deja que fluyan tus palabras, no des importancia al estilo o estructura, suéltate. Está comprobado que escribir hace feliz, te libera.

Comienza por describir el paisaje, los sonidos, los olores, todo tu alrededor, quizá sea el comienzo de una nueva aventura de tu primera novela.

Aquí presento las palabras que en ese instante fluyeron, tan gratas cómo el momento en que las redacté.

Escrito en la playa

Las olas golpean con furor a la orilla del mar. Los gritos de los turistas acompaña al ruido sonoro que las olas hacen inmensamente.

A unos cuantos metros, nueve balsas son balanceadas una y otra vez, pareciendo que serán arrastradas hacia lo profundo y desconocido del mar. Esta vez, el cielo se ha vestido de grandes nubes grises, dispersas detrás de esas montañas lejanas. Un relámpago sordo se reluce una y otra vez, alertando la cercanía de la lluvia. La noche está cayendo acompañada de unas finas gotas de lluvia. Desde el balcón, sostengo mi pluma y cuaderno y mi alma sostiene en alto estas palabras. Aquí sentada, la oscuridad comienza a envolverme, la blanca espuma resalta en todo el paisaje.

Ha sido la primera vez que tomo el valor de escribir frente a la playa, ha sido un poco extraño una vez que me he desconectado del paisaje para escribir mi propia versión. Es como un tipo de terapia para el alma y corazón, cuando mezclas el paisaje, el alma y tu pasión.

La lluvia se acerca; pronto estaré disfrutando la noche con mis pies desnudos envueltos en las olas espumosas. Haré única esta noche, cómo cada palabra escrita, recordando el día de mi infancia en que comencé a escribir.

Edith Tavarez

 

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